martes, 23 de diciembre de 2014

ENCONTRANDO SOLUCIONES POSITIVAS


En 1936, Sylvan Goldman, trabajaba en una cadena de supermercados, y necesitaba aumentar las ventas buscando un sistema de incrementar el número de artículos vendidos a cada cliente.
 
Su problema era que existía un límite a lo que cada cliente podía cargar en la cesta de mimbre del supermercado.
 
En vez de obsesionarse con el enunciado del problema, Sylvan se centró en la solución y se hizo la siguiente pregunta, ¿Cómo sería si fuera perfecto?

Esta pregunta le sirvió para ver lo que tenía a su alrededor con otros ojos y le permitió enfocarse en que cualquier elemento a su alrededor podría servirle de ayuda para encontrar una solución. Así utilizo una técnica llamada descontextualización, que consiste en colocar objetos en situaciones que no son las habituales.

Tras varias pruebas, al colocar una cesta sobre una silla de oficina con ruedas, pensó que si la cesta fuera más grande y ésta, tuviera ruedas, todo estaba resuelto.

De esta forma, nació el carro de la compra y el resto, como se suele decir, es historia…FALSO.

En un principio, los clientes eran reacios a utilizar los carritos. Los hombres pensaban que parecían débiles, las mujeres que no iba con la moda y los mayores que parecían incapacitados.

En este caso, Sylvan se hizo la siguiente pregunta ¿Qué puedo hacer para que las cosas sean como yo quiero que sean haciendo que los clientes disfruten mientras lo utilizan?

El problema era cómo se veían mentalmente las personas llevando el carrito de la compra.

Su solución crearles otra imagen, esta vez real.

Para ello, contrató modelos de todas las edades y de ambos sexos para que empujaran carritos en los almacenes mientras simulaban estar comprando. Además, en cada supermercado, contrató a dos personas atractivas para saludar a los clientes e invitarles a utilizar el carrito.

Las preguntas reforzantes, llevaron a Sylvan Goldman a ver lo positivo de la situación, y, finalmente ¡lograr que otros lo vieran!

El cerebro busca y encuentra una respuesta por cada pregunta que le hagamos. Por tanto,  podemos entrenar nuestra capacidad de resaltar lo positivo de una situación mediante preguntas reforzantes.

Te será más fácil resaltar lo positivo de cada situación si interiorizas las siguientes preguntas y las aplicas ante cualquier situación:

¿Qué puede/podría tener de bueno esta situación?

Estas preguntas nos fuerzan a buscar aspectos positivos de la situación. Todo puede ser reconsiderado y si lo planteamos desde esta perspectiva se nos presenta la posibilidad de enriquecer nuestras vidas con cada experiencia nueva.

¿Cómo sería si fuera perfecto?

Esta pregunta presupone que las cosas serán perfectas y crean un marco totalmente diferente a formular la pregunta:¿Qué es lo que está mal?

¿Qué puedo hacer para que las cosas sean como yo quiero que sean, divirtiéndome mientras lo hago?

Esta pregunta nos ayuda a encontrar aquello que está a nuestro alcance para remediar la situación y al mismo tiempo hace que disfrutemos todo el proceso.

De esta forma cualquiera puede resaltar lo positivo conscientemente cambiando sus actitudes esperando lo mejor haciéndose las preguntas adecuadas.

Te invito a que participes y compartas las preguntas reforzantes que utilizas o que estás empezando a utilizar.

7 comentarios:

  1. Excelente historia que nos hace reflexionar, Gracias por compartir

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  2. Apreciado Francisco, de tus últimas publicaciones ésta es la que más me ha gustado.

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  3. Y me gusta la formulación de las preguntas como herramienta para afrontar situaciones difíciles.

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  4. Muchas gracias Álvaro...espero que podamos seguir comentando más soluciones positivas

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  5. Muy buenas preguntas, que nos llevarán a interesantes respuestas. Gracias Francisco

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