miércoles, 14 de enero de 2015

ADVERSIDAD Y RESILIENCIA


 
Un joven se lamentaba de su vida y de su suerte.  Estaba muy harto de luchar porque cada vez que solucionaba algo aparecían nuevas adversidades y se sentía con ganas de rendirse.
Una mujer muy sabia que a muchos había ayudado coincidió con el joven y le dijo:
- Por favor, ven conmigo, me gustaría mostrarte algo.
La mujer sabia se llevo al joven a una cocina. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. El agua calentó y empezó a hervir. En ese momento, la mujer colocó en la primera olla unas zanahorias, en la segunda unos huevos y en la tercera unos granos de café. Después, esperó un rato callada.
Veinte minutos después apagó el fuego y sacó las zanahorias de la primera olla y las colocó en un plato. Hizo lo mismo con los huevos y con el café, aunque este lo puso en una taza. La mujer sabia miró al joven y le pregunto:
- ¿Qué es lo que tenemos en estos dos platos y esta taza?
-  Zanahorias, huevos y café – respondió el joven con cara de no entender a la mujer.
La mujer le pidió que se acercara y tocara la zanahoria.
- ¡Está blanda! –comentó el joven.
Luego le pidió que tratará de romper el huevo.
- ¡Está duro! –dijo el joven.
Luego le pidió que tomase la taza de café.
¡Está extraordinario! – expresó disfrutando del sabor y aroma-. Y bien, ¿qué tiene que ver todo esto con mis problemas?
La mujer le miró, sonrió y le dijo:
- Zanahorias, huevos y café se han enfrentado a la misma adversidad: agua hirviendo.  Sus formas de reaccionar  han sido diferentes. La zanahoria llegó fuerte y dura. Con el agua hirviendo se ablandó. El huevo llego frágil y el agua hirviendo ha endurecido su interior. Y el café, ese si que es extraordinario porque ha llegado a cambiar el agua. Elige cuál quieres ser y recuerda siempre que cada adversidad es una oportunidad para cambiar las cosas y construir tu carácter.

La Resiliencia significa, literalmente “elasticidad”. También es definida como “capacidad de adaptación”. Es la capacidad de sobreponerse a la adversidad saliendo fortalecido.
La Resiliencia nos permite a las personas retornar a nuestra posición original, como una goma elástica, o volver a quedar siempre a derechas, como un tentetieso, con independencia de lo que les acontezca.
La Resiliencia se puede aprender y ejercitar haciendo nuestras tres actitudes mentales:

 
1. Aceptación
La aceptación es un proceso que integra en la propia vida, los reveses y sucesos no deseados.
La base de esta actitud es la experiencia y la confianza en que todo acontecimiento contiene aspectos positivos y puede conllevar consecuencias ventajosas, aunque ello no sea apreciable en el mismo momento en que ocurre.

 
2. Orientación a la búsqueda de soluciones.
La orientación a buscar soluciones transforma los “problemas” en oportunidades. Toda situación esconde soluciones que pueden ser encontradas e implementadas al margen de una conciencia centrada en los problemas.

 
3. Resaltar los aspectos positivos
Las personas resilientes prestan atención, sobre todo, a los aspectos positivos de su entorno, sin ignorar por ello, problemas, peligros y riesgos.
En vez de presuponer que las circunstancias felices vienen siempre por si solas confían en que lo que se traen entre manos saldrá bien y trabajan con ahínco para que así sea.
  

2 comentarios:

  1. Hola Francisco, como siempre me encantó tu artículo. Saludos.

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  2. Be coffee, my friend... Buen artículo, gracias.

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