lunes, 4 de mayo de 2015

TRES CLASES DE VENENOS A EVITAR




Una serpiente perseguía a una luciérnaga y después de varios días, la luciérnaga, sin casi fuerzas, detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente:
-“¿Puedo hacerte tres preguntas?”
- “No acostumbro conceder deseos a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar”, respondió la serpiente.
- “Por favor dime: ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?”
- “¡No!”, contestó la serpiente.

- “¿Yo te hice algún mal?”
- “¡No!”, volvió a responder la perseguidora.

- “Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?”
 
- “¡Porque no soporto verte brillar!”…

En la vida nos vamos a encontrar personas que nos clavan sus colmillos e intentarán introducirnos su veneno.
Existen tres clases de venenos que pueden tener un efecto muy negativo en nosotros.
El primero es el veneno de la culpa. Con la culpa somos más manipulables. Además, muchas veces, la culpa nos paraliza en lugar de mover a la acción.
 
 
El segundo veneno es la desesperanza. Lo inoculan personas que disfrutan minusvalorando los éxitos y los logros de los otros. Llaman a nuestros sueños utopías y son expertos profetas que llevan a pensar que lo que está mal sólo puede llegar a estar peor.
El tercer veneno es el de la humillación. Te hacen sentir como si fueras de menos categoría y te lleva a creer que todos te ven así. Por miedo a no estar a la altura, uno tiende a aislarse y no probar cosas nuevas.

1 comentario:

  1. Cuando has tragado cada uno de esos venenos en varias ocasiones comienzas a pensar que estás equivocada...

    Entonces te levantas y dices ¿para qué voy a parar? Acabará como acabe, pero no será por no volver a intentarlo.

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