domingo, 17 de enero de 2016

EMPECEMOS YA




Un hombre viajaba de pueblo en pueblo en busca de aprendizaje.
Un día,  antes de llegar al siguiente pueblo, una colina situada a la derecha le llamó la atención. Una puerta de bronce le estaba invitando a ir hasta allí. Había un montón de árboles, pájaros y flores preciosas.

Una vez, en la colina camino y observó que había piedras blancas distribuidas al azar. En una de ellas, pudo leer en una de esas piedras, una inscripción: “José, 6 años, 6 meses, 3 semanas y  4 días”.

El hombre se sobrecogió porque se dio cuenta de que la piedra blanca era una lapida y sintió mucha pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar. Mirando alrededor vio otra inscripción que decía: “Javier vivió 4 años, 8 meses y 1 semana” y aquel hombre se sintió profundamente conmocionado. Era un hermoso lugar pero era un cementerio. Empezó a leer todas las lápidas. Al comprobar con espanto que el que más tiempo había vivido era 10 años se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó al verle llorar. Le preguntó si lloraba por algún familiar.

El hombre respondió:

-         No, no tengo aquí ningún familiar. ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué hay tantos niños enterrados en este lugar?

El cuidador sonrió y respondió:

-         Por favor, serénese. Le voy a explicar. Aquí tenemos una tradición. Cuando cumplimos quince años nuestros padres nos regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando en mi cuello. Nuestra costumbre es que cada vez que se disfruta inmensamente de algo, abrimos la libreta, y a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo y así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos. Cuando alguien se muere, abrimos su libreta y sumamos el tiempo de lo disfrutado para escribirlo en su tumba, porque ése es para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Una enfermera australiana llamada Bronnie Ware tuvo la oportunidad de comprobar en primera persona cuáles principales arrepentimientos de las personas que saben que van a morir plasmándolo en su libro Los cinco mandamientos para tener una vida plena: ¿De qué no deberías arrepentirte?

 5º Ojalá me hubiese permitido ser más feliz.

4º Ojalá hubiese tenido más contacto con mis amigos y no hubiese perdido muchos por el camino.

3º Ojalá hubiese podido expresar mis sentimientos.

2º Ojalá no hubiera trabajado tanto.

1º Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que quería hacer y no lo que otros esperaban que hiciera.

Nos arrepentimos de no haber tenido el coraje de intentar aquello que queríamos hacer.
Si nos encontramos dentro de 20 años y te preguntó ¿Qué habrías cambiado en estos últimos 20 años? ¿Qué me responderías? Empecemos ya, ¿No te parece?

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