martes, 21 de junio de 2016

RECUPERAR LA CALMA





El maestro Alim había dedicado toda su vida a las artes marciales y especialmente, al arte del autocontrol. Por ello, siempre estaba rodeado de alumnos. Uno de ellos, Francisco, llevaba años entrenándose pero el maestro se negaba a entregarle el cinturón negro.
El maestro siempre le repetía
-         Cuando demuestres que has aprendido a estar centrado en medio de las dificultades te entregaré el cinturón.
Francisco se lamentaba en silencio pero sabía muy bien de las razones del maestro. Cuando otros chicos se burlaban de él o él interpretaba que se estaban riendo de él, reaccionaba y terminaba peleándose sabiendo que todo ello retrasaba el preciado cinturón negro.
Un día se acerco al maestro. Francisco estaba bastante decaído y le contó al maestro que se esforzaba pero que siempre acababa perdiendo el control. Por primera vez, decidió preguntar al maestro algo que nunca antes se había atrevido:
-         Maestro, ¿Cómo hace usted para no perder nunca la calma?
-         ¿Quién te ha dicho que nunca la pierdo?
Francisco se quedó perplejo y respondió:
-         Si usted pierde la calma, entonces yo no tengo esperanza alguna.
El anciano le dijo:
-         Todos estos años dedicados al autodominio no hicieron que yo no me salga de mi centro, pero sí me permitieron volver cada vez más rápido. Hace años, una ofensa podía vivir años en mi interior. Hoy sólo puede desviarme de mi rumbo unos segundos. La pregunta correcta que me hago es ¿Cómo hago para recuperar la calma cada vez más rápido? en vez de ¿Cómo hago para no perder la calma?
El maestro continuó:
-         Para volver al centro cada vez más rápido, necesitas adueñarte de tus pausas. Cuando tengas ganas de reaccionar haz una pausa. Encuentra cualquier excusa para centrarte en respirar, mientras dejas que tus emociones cambien y tus ideas se ordenen según tus prioridades.
La fuerza para elegir la pausa en vez de la reacción viene del corazón pero que tu autocontrol se debilite o crezca depende de cuántas veces por día saborees las satisfacciones que te dará perseverar en tu rumbo.
Francisco se tomó tan en serio las enseñanzas de su maestro que se convirtió en un ejemplo evitando discusiones e impidiendo que otros se pelearan. Ya no buscaba cinturones negros, encontró ser lo que el cinturón negro representaba.
El autodominio no consiste en no perder nunca el rumbo, sino en aprender a regresar cada vez más rápido.
Los tres pasos clave para  volver a tu rumbo lo más rápido posible son:
1.     Respirar una pausa
2.     Recordar tu sueño
3.     Responder de forma que acerques a tu sueño

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