jueves, 4 de mayo de 2017

SER TÚ EL CAMBIO QUE QUIERES PARA EL MUNDO





Acababa de impartir un Taller de Escucha Activa y me dirigí a coger un taxi. Unos minutos más tarde se detuvo uno a mi lado. Un joven se despedía del taxista con un beso. Unos instantes después, me subí e indique la dirección donde quería ir.
-         Ese era mi hijo –me comentó el taxista. Viene a algunos cursos aquí.
-         Muy bien –respondí.
-         ¿Usted es profesor aquí?
-         Si –contesté.
-         ¿Y qué imparte?
-         Talleres de Comunicación, Venta y Herramientas de Mejora Personal. –comenté.
-         ¡Qué interesante! ¿Usted ayuda a los demás a mejorar y a superar los obstáculos de sus vidas? –dijo sonriéndome el taxista.
Solté una carcajada. Iba a contestarle cuando intuí en su cara cierta preocupación.
-         ¿Le pasa algo? –le pregunté.
-         Pues…he metido la pata y he decepcionado a mi mujer. Esta muy enfadada conmigo. De momento, seguimos viviendo juntos con nuestro hijo, Ramón, pero dormimos separados. No me habla. No sé qué hacer. Pienso que es imposible que podamos seguir juntos.
-         ¿Por qué quiere que ella le vuelva a hablar? –pregunté.
-         Ella es muy importante. La quiero con todo mi ser. –respondió con los ojos humedecidos.
-         Y ¿Para qué quiere que le vuelva a hablar?
-         Me gustaría que nos fuéramos a vivir juntos a Campoamor. Siempre nos ha gustado ese sitio a los dos.
-         ¿Qué estarías dispuesto a hacer para cumplir ese sueño?
-         Lo que fuera.
-         Si ayer hubierais dormido juntos, ¿cómo te comportarías con ella?
-         Enmm…Sería atento, la cuidaría. Estaríamos felices.
-         Te propongo que la trates como si ayer hubierais estado durmiendo juntos. Y así todos los días mientras sigas apostando por tu relación.
-         ¡Qué bueno!
-         Decía Gandhi, “se tú el cambio que quieres para el mundo”. Empieza cambiando tu actitud. Da primero. Y recuerda una cosa, sólo funciona si lo haces porque así lo sientes.
-         Gracias.
-         Espero que todo vaya fenomenal. Le di mi tarjeta, pagué y me fui.
Unos meses después, impartí un taller de Herramientas de Mejora Personal, comenté la cita de Gandhi y conté la historia del taxista.
Unos días después recibí la siguiente nota:

Apreciado Francisco,

Su taller me pareció apasionante. Gracias por enseñarnos, por hacernos pensar y por hacernos disfrutar.
Soy el hijo del taxista. He de decirle que yo vi como mi padre cambiaba su actitud y volvió a enamorar a mi madre.
Gracias de todo corazón.


Ramón

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