viernes, 16 de junio de 2017

EL VERDADERO PREMIO DE LA MEDIOCRIDAD








El dueño de una hacienda tenía que ausentarse durante ocho meses para atender unos negocios en otros países.

Se reunió con el capataz para encomendarle una tarea que quería que realizara durante su ausencia.

-         Quiero que construyas una nueva casa. El trabajo de la hacienda está aumentando y a mi regreso realizaremos algunos cambios para que todo vaya de forma eficiente. Escoge el lugar que consideres más adecuado.

Sólo te pido una cosa. Construye la mejor casa posible. Utiliza materiales y productos de la mejor calidad posible. Busca y contrata a los trabajadores más hábiles y no te preocupes de los costes. Quiero que la casa sea digna de quien la ocupa.

-         Puede estar seguro que haré mejor trabajo posible, respondió el capataz.

El capataz no quedó muy a gusto con el trabajo encomendado porque lo consideraba fuera de sus responsabilidades.

Por ello, no paraba de quejarse y determinó encontrar algún beneficio personal a aquella tarea. Pensó “una vez levantadas las paredes es imposible juzgar la calidad de los cimientos.”

Encontró a alguien que estuvo dispuesto a cobrar por materiales de alta calidad y enviarle otros de menor clase, para, finalmente, repartir la diferencia con él.

Cuando la casa estuvo terminada, el capataz tuvo la certeza de que para cualquier persona ajena al proyecto sería imposible conocer la calidad de aquel proyecto.

A los ocho meses llegó el dueño.

-         Veo que terminaste la casa. Te pagaré el doble por tu trabajo.

-         Gracias, respondió el capataz.

El dueño continuó:

-         Déjame hacerte una pregunta, ¿Estás satisfecho con el trabajo que has realizado?

-         Si, respondió el capataz después de un momento de vacilación.

-         ¿Te encuentras realmente satisfecho con la casa que has construido?, volvió a preguntar el dueño de la hacienda.

-         Hice el mejor trabajo posible, respondió el capataz.

El dueño finalmente sentenció:

-         Me alegra muchísimo escuchar eso porque quiero que sepas que la casa es tuya.


¿Y si la casa fuera tu vida?