lunes, 22 de enero de 2018

LA JEFA Y EL MARTILLITO DE GOMA




Ana, ejecutiva de una empresa líder del sector del automóvil es invitada para ver una cadena de montaje de otra empresa del mismo sector.

Después de acudir sin muchas ganas, la ejecutiva se sorprende porque al final de la cadena, donde se ponen las puertas, no hay nadie.

Y es que en las fábricas de su empresa, un trabajador de la cadena coge un martillito de goma y da golpecitos en los bordes de las puertas hasta que estas encajan perfectamente.

Perpleja, llega a preguntar, con condescendencia, a tres personas distintas de la cadena de montaje en qué momento se aseguran de que las puertas encajan a la perfección no valiéndole ninguna respuesta de las que le dan.

Finalmente, el guía, sorprendido por la actitud de la ejecutiva, responde tímidamente ante la cara de desprecio de la mujer: “Es cierto lo que le han respondido mis compañeros. Aquí siempre nos hemos asegurado de que las puertas encajan cuando realizamos el diseño”.

A muchas personas les cuesta reconocer sus errores y tratan de negarlos o justificarlos. Cuando tengas enfrente a alguien así, no te molestes en que razone, porque no lo hará.

Recuerda, no te obceques, simplemente céntrate en lo que tú puedes hacer y recuerda que hay personas que ni reflexionan, ni razonan.

Si todos hicieran lo suyo tan bien como creen que harían lo que hacen los demás, este sería un mundo mejor.

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