domingo, 26 de febrero de 2017

LA HABILIDAD MÁS IMPORTANTE DE UN LÍDER





El Director General preguntó a su equipo de directivos cuál era para ellos la habilidad más importante de un líder.
Las respuestas fueron variadas…saber negociar, comunicar, escuchar, conseguir objetivos, dar soluciones, astucia, conseguir que él equipo diera lo mejor…
-         ¿y para usted cuál es?-le preguntaron.
Para mí es mantener el equilibrio.
No hubo ninguno de los directivos que estuviera de acuerdo.
Unos día más tarde, el Director General tuvo una idea. Posiblemente, sería conveniente que su equipo viera representado el equilibrio de alguna manera. Dio orden de convocar un concurso de pintura con un extraordinario premio económico para el ganador. El tema del concurso sería “la serenidad, el equilibrio”. A su vez, dio una única premisa, se admitirían todas las obras que llegaran por extrañas que parecieran.
Cuadros de todas partes fueron llegando durante los días siguientes. Mostraban mares en calma, amaneceres soleados o crepúsculos de ensueño.
El último día de admisión, apareció un cuadro muy extraño. Éste reflejaba un cielo cubierto con nubarrones sobre un acantilado en el que las olas rompían con violencia contra oscuras rocas.
Pensando que era obra de un demente, decidieron ubicarla en un rincón donde apenas se pudiera ver. La premisa del Director General era admitir todas las obras que llegaran.
Llegó el día en el que el Director General tenía que decidir cuál era el cuadro ganador. Al llegar al salón de la exposición su cara reflejaba enorme júbilo. A medida que iba viendo las distintas obras su rostro fue tornando hacia la decepción porque pensaba que a todas aquellas obras les faltaba algo.
De repente, se fijó en un cuadro que asomaba en un rincón.
-         ¿Qué es lo que hay allí?
-         Es otro cuadro. Pensamos que lo ha pintado un demente. Nosotros lo habríamos rechazado. Siguiendo vuestra instrucción, decidimos admitirlo y lo hemos colocado ahí para que no empañe la belleza del conjunto.
 El Director General, se acercó a verlo. En un principio mostró perplejidad. Súbitamente su rostro se iluminó y alzó la voz declarando:
-         ¡Sin duda, sin duda, éste es el ganador!
En ese momento, le pidió a su equipo que se acercara y les mostró algo del cuadro que había pasado inadvertido. Era un pequeño nido, entre las rocas, donde un pájaro daba de comer a su cría, totalmente ajena a la tormenta que estaba teniendo lugar.
El Director les explico a sus directivos:
-         La serenidad no surge de vivir en las circunstancias ideales como reflejan los otros cuadros con mares en calma y cielos despejados. La serenidad es la capacidad de mantener centrada la atención, en medio de la dificultad, en aquello que para ti es una prioridad.