martes, 8 de agosto de 2017

STOP PREOCUPACIONES




-¿Qué te pasa? Llevas dando vueltas toda la noche. Son las 5 de la mañana-comentó la esposa
-Quedé en devolver al vecino los 952 euros que me prestó la semana pasado mañana y me es imposible.
La mujer se levanto, se puso una bata, salió al rellano, llamó a casa del vecino y un par de minutos más tarde este abrió su puerta.
-¿Sí? ¿Qué pasa?
-Sólo quiero que sepas que no vas a cobrar mañana tus 952 euros porque mi marido no los tiene.
La mujer regreso a casa y le dijo a su esposo:
-Duérmete. Ahora el que está preocupado es el vecino.
 Cuando somos capaces de observar las cosas con una perspectiva más amplia, descubrimos que no hay nada exterior que pueda desequilibrarnos si no hay algo interior que lo favorezca.
Para poder tener una perspectiva más amplia la clave no es buscar respuestas a las viejas preguntas. La clave es hacernos las preguntas que no nos hemos hecho antes.

lunes, 24 de julio de 2017

INDICADORES PARA CONSEGUIR TUS OBJETIVOS





David Lee Roth fue el vocalista del grupo Van Halen desde mediados de los setenta hasta mediados de los ochenta.
En su época más exitosa el grupo realizaba más de 100 conciertos al año y fue uno de los primeros grupos de rock en llevar grandes producciones escénicas a los mercados pequeños.
El diseño de producción del grupo era muy complejo y el contrato que especificaba el montaje era un mamotreto de más de setecientas páginas.
Gran parte de los preparativos, debían realizarse con antelación y al tener un calendario muy apretado de conciertos no había casi tiempo para realizar un control de calidad exhaustivo. Por ello, Van Halen y su equipo vivían con temor tener un percance debido a que, por ejemplo, algún tramoyista de los lugares donde actuaban metiera la pata. ¿Cómo iban a saber cuándo corrían riesgo?
Durante ese período de giras, circulaban rumores de todo tipo acerca de las extravagancias y juergas del grupo. Uno de los rumores más sorprendente era que exigían cuencos sin M&M marrones en los camerinos. Hubo historias circulando sobre David Lee Roth entrando en el camerino y destrozándolo todo en un ataque de ira al ver un M&M marrón.
Me gustaría darte otro punto de vista.
La realidad era que una de las clausulas del contrato de montaje, oculta entre un sinfín de especificaciones técnicas, exigía tener en los camerinos un cuenco lleno de M&M, pero que ninguno fuera marrón. Si esto no se cumplía podían anular el espectáculo con una indemnización total. 
Cuando Roth llegaba a un nuevo lugar de actuación, lo primero que hacía era entrar en los camerinos y echar un vistazo al cuenco de M&M. Si veía un M&M marrón, pedía una inspección minuciosa de seguridad de todo el montaje técnico porque era un indicador de que no se habían leído el contrato y que podían correr un grave riesgo.
David Lee Roth no era un divo, era un maestro de operaciones.
¿No te iría mejor en la vida si utilizaras indicadores para salir del piloto automático mental?
¿Usas indicadores para conseguir tus objetivos?
¿Podrías poner ejemplos de indicadores que utilizas en tu vida?


jueves, 6 de julio de 2017

CÓMO ENTRENARTE EN POSITIVO






Un hombre que cortaba y tallaba rocas para hacer lápidas se sentía infeliz y muy poca cosa.
Un día, el calor del sol le hacía sentirse incomodo. Entonces, miró hacia arriba y viendo el sol brillar se dijo para si:”¡Qué poderoso es el sol!¡Cómo me gustaría ser el sol!”.
Para su sorpresa, se convirtió en el sol, dando luz y calor a todos. Pero, repentinamente, apareció una oscura nube gigantesca que fue tapando al sol. “Que poderosa es esa nube!¡Cómo me gustaría ser esa nube!
Antes de terminar la frase se convirtió en la nube, anulando al sol y dejando caer su lluvia sobre las ciudades y pueblos. Pero un viento fuerte comenzó a desplazar y disipar la nube. “Me gustaría ser como el viento”, pensó, y de forma automática se convirtió en el viento.
El viento podía destruir pueblos enteros y arrancar árboles, pero nada podía contra una gran roca situada allí cerca. El pensamiento esta vez fue “Me gustaría ser esa roca. Es realmente superpoderosa”
Entonces se convirtió en roca. Ahora podría resistir cualquier viento. Nada podría con la roca…
De repente, escucho un ruido “Clic, Clic, Clic”. Un martillo golpeaba a un cincel…y éste arrancaba un tozo de roca tras otro…“¿Quién puede ser más poderoso que la roca?”, pensó, y mirando hacia abajo vio…a un tallador de lápidas.
Nuestro cerebro está entrenado para sobrevivir. Esta entrenado para fijarse en todas las situaciones amenazantes. Por ello, nos fijamos más en lo negativo o en aquello que no tenemos realizado. A esto es a lo que llamamos sesgo negativo.
Para entrenar a tu cerebro en positivo, debes crear una memoria especial en tu cerebro. Te recomiendo que realices el siguiente ejercicio durante tres semanas.
Cada noche piensa en 7 cosas positivas que te hayan ocurrido durante ese día. Te recomiendo, para ir creando esa memoria especial, que durante el día anotes en un papel todas las cosas positivas que te van ocurriendo porque muchas cosas buenas te habrán pasado y van desapareciendo porque no ayudamos a que queden registradas en nuestra mente.

Al cabo de unos días, vas a notar como tu cerebro se va enfocando en pensar de una forma más objetiva, a disfrutar cada momento y a recordar todo lo bueno que te rodea. Además, tu nivel de estrés bajará y sentirás mayor bienestar físico y mental.

viernes, 16 de junio de 2017

EL VERDADERO PREMIO DE LA MEDIOCRIDAD








El dueño de una hacienda tenía que ausentarse durante ocho meses para atender unos negocios en otros países.

Se reunió con el capataz para encomendarle una tarea que quería que realizara durante su ausencia.

-         Quiero que construyas una nueva casa. El trabajo de la hacienda está aumentando y a mi regreso realizaremos algunos cambios para que todo vaya de forma eficiente. Escoge el lugar que consideres más adecuado.

Sólo te pido una cosa. Construye la mejor casa posible. Utiliza materiales y productos de la mejor calidad posible. Busca y contrata a los trabajadores más hábiles y no te preocupes de los costes. Quiero que la casa sea digna de quien la ocupa.

-         Puede estar seguro que haré mejor trabajo posible, respondió el capataz.

El capataz no quedó muy a gusto con el trabajo encomendado porque lo consideraba fuera de sus responsabilidades.

Por ello, no paraba de quejarse y determinó encontrar algún beneficio personal a aquella tarea. Pensó “una vez levantadas las paredes es imposible juzgar la calidad de los cimientos.”

Encontró a alguien que estuvo dispuesto a cobrar por materiales de alta calidad y enviarle otros de menor clase, para, finalmente, repartir la diferencia con él.

Cuando la casa estuvo terminada, el capataz tuvo la certeza de que para cualquier persona ajena al proyecto sería imposible conocer la calidad de aquel proyecto.

A los ocho meses llegó el dueño.

-         Veo que terminaste la casa. Te pagaré el doble por tu trabajo.

-         Gracias, respondió el capataz.

El dueño continuó:

-         Déjame hacerte una pregunta, ¿Estás satisfecho con el trabajo que has realizado?

-         Si, respondió el capataz después de un momento de vacilación.

-         ¿Te encuentras realmente satisfecho con la casa que has construido?, volvió a preguntar el dueño de la hacienda.

-         Hice el mejor trabajo posible, respondió el capataz.

El dueño finalmente sentenció:

-         Me alegra muchísimo escuchar eso porque quiero que sepas que la casa es tuya.


¿Y si la casa fuera tu vida?

jueves, 4 de mayo de 2017

SER TÚ EL CAMBIO QUE QUIERES PARA EL MUNDO





Acababa de impartir un Taller de Escucha Activa y me dirigí a coger un taxi. Unos minutos más tarde se detuvo uno a mi lado. Un joven se despedía del taxista con un beso. Unos instantes después, me subí e indique la dirección donde quería ir.
-         Ese era mi hijo –me comentó el taxista. Viene a algunos cursos aquí.
-         Muy bien –respondí.
-         ¿Usted es profesor aquí?
-         Si –contesté.
-         ¿Y qué imparte?
-         Talleres de Comunicación, Venta y Herramientas de Mejora Personal. –comenté.
-         ¡Qué interesante! ¿Usted ayuda a los demás a mejorar y a superar los obstáculos de sus vidas? –dijo sonriéndome el taxista.
Solté una carcajada. Iba a contestarle cuando intuí en su cara cierta preocupación.
-         ¿Le pasa algo? –le pregunté.
-         Pues…he metido la pata y he decepcionado a mi mujer. Esta muy enfadada conmigo. De momento, seguimos viviendo juntos con nuestro hijo, Ramón, pero dormimos separados. No me habla. No sé qué hacer. Pienso que es imposible que podamos seguir juntos.
-         ¿Por qué quiere que ella le vuelva a hablar? –pregunté.
-         Ella es muy importante. La quiero con todo mi ser. –respondió con los ojos humedecidos.
-         Y ¿Para qué quiere que le vuelva a hablar?
-         Me gustaría que nos fuéramos a vivir juntos a Campoamor. Siempre nos ha gustado ese sitio a los dos.
-         ¿Qué estarías dispuesto a hacer para cumplir ese sueño?
-         Lo que fuera.
-         Si ayer hubierais dormido juntos, ¿cómo te comportarías con ella?
-         Enmm…Sería atento, la cuidaría. Estaríamos felices.
-         Te propongo que la trates como si ayer hubierais estado durmiendo juntos. Y así todos los días mientras sigas apostando por tu relación.
-         ¡Qué bueno!
-         Decía Gandhi, “se tú el cambio que quieres para el mundo”. Empieza cambiando tu actitud. Da primero. Y recuerda una cosa, sólo funciona si lo haces porque así lo sientes.
-         Gracias.
-         Espero que todo vaya fenomenal. Le di mi tarjeta, pagué y me fui.
Unos meses después, impartí un taller de Herramientas de Mejora Personal, comenté la cita de Gandhi y conté la historia del taxista.
Unos días después recibí la siguiente nota:

Apreciado Francisco,

Su taller me pareció apasionante. Gracias por enseñarnos, por hacernos pensar y por hacernos disfrutar.
Soy el hijo del taxista. He de decirle que yo vi como mi padre cambiaba su actitud y volvió a enamorar a mi madre.
Gracias de todo corazón.


Ramón

viernes, 21 de abril de 2017

CÓMO EVITAR SENTIRTE DOLIDA








A los 13 años, Laura fue enviada a un colegio interna por su padre. Su madre había fallecido en un accidente de coche unos meses antes. Del mismo accidente, su padre salió sin rasguño alguno.


Laura siempre pensó que la culpa del accidente la tenía su padre y desde aquel momento comenzó a odiarle.

25 años más tarde, mientras volvía de un viaje de trabajo en el AVE, recibió una llamada en la que le informaban que su padre estaba muy grave en el hospital. Durante los últimos años no había hablado con él.

Unos momentos después, escuchó parte de la conversación de dos mujeres que estaban a su lado…

“…para ser felices debemos perdonar y perdonarnos porque todas las personas cometemos errores todos los días”

Al llegar a destino Laura fue a visitar directamente a su padre al hospital. Estaba acostado con un montón de tubos. Por primera vez en muchos años tomo la mano de su padre. Le susurró al oído, “Papa, soy Laura, he venido a verte”. De repente, una lágrima rodó por la mejilla del padre de Laura. Ella también comenzó a llorar. Había llegado el momento de perdonar.

Al día siguiente, Laura llegó al hospital y encontró a su padre despierto. Se dieron un gran abrazo. Hablaron y hablaron. Más de lo que lo que habían hecho en los últimos 25 años. Fue entonces cuando Laura se enteró y comprendió como había sido el accidente de sus padres y por qué fue enviado a un colegio interna. Un camión había perdido el control por la existencia de hielo en la carretera y golpeo el coche de sus padres. Su madre murió en el acto. Fue un accidente. No fue culpa de nadie. Su padre nunca quiso demostrar delante de ella que estaba destrozado. En aquel tiempo, además, su padre estaba viajando permanentemente por trabajo y pensó que Laura estaría mejor atendida en un colegio interna.
La verdadera clave del perdón está en comprender y no en el paso del tiempo.
Los indios sioux tienen la siguiente oración: "Gran Espíritu, apártame de criticar a otro, mientras no haya caminado en sus mocasines durante dos semanas".
 

martes, 4 de abril de 2017

DELEGAR EN LA PERSONA IDÓNEA






En el siglo XVI, un arquitecto terminó los planos de la nueva iglesia y decidió enviar a su hijo de siete años para que se los entregara al cardenal.
El cardenal, muy satisfecho con el trabajo del arquitecto, puso ante el niño una caja repleta de monedas de oro.
-        Toma todas las monedas que puedas, niño.
-      No debería hacer esa tarea. Pienso que sería mejor que usted tome las que pueda y se las dé a mi padre.
-        ¿Piensas que no eres capaz?
  Si que soy capaz, pero creo que usted es más capaz porque tiene las manos más grandes.